martes, septiembre 2

¿A dónde va el tiempo cuando pasa?

Hace poco me di cuenta que en este último año y medio viví mas cosas que en mis primeros años de adolescencia, pero mi persona cambio tanto que ya no queda espacio para esos “happened”, el paralelismo perfecto serian las viejas placas PCI, en las computadoras que se fueron actualizando esos tipos de conexiones ya no son compatibles, por lo tanto esas memorias que usaban ese tipo de conexión (posiblemente me este equivocando, pero se entiende) ahora no entran.

Bueno entonces, ¿a donde van estas memorias, estos recuerdos que ahora son solo eso, y antes eran tanto mas? Porque durante un tiempo fueron mucho más, si señor, fueron algo que influenciaba directamente con la realidad presente. Pero hoy ya no, y se siente raro, se siente extraño mirar atrás y ver que uno ya no esta así, de esa manera y en esos lugares. Me siento como cuando me enteré que nuestra completa estructura atómica termina de renovarse completamente luego de un proceso de 10 años, es la comprobación física de “ya no soy el que era”, bueno REALMENTE no lo sos.

Alguien me contestaría “heavisimo chabón”, :D, con cara de asombro, SI LO ES y si no los sorprende es porque o lo sabían o tienen el corazón frío.

Pero me re fui de tema, después pensé que si bien esas cosas ya no resultaban “conectadas directamente” a mi realidad presente, todas habían resultado luego como partes estructurales de mi “nueva versión”… entonces ¿en qué quedamos? ¿Desaparecieron o son cada vez más mías?...

viernes, agosto 15

Reseña del Autoconocimiento

No soy ya más el que inicio este espacio, hoy soy otro, indiscutiblemente me convertí en una versión más avanzada de mi mismo, aquello por lo que imploraba fue encontrado… aquello que solo yo me podía dar, definición, autoconocimiento, seguridad, control. Y por primera vez en mi vida digo que llegue a uno de mis objetivos primordiales. Si señores, llegue a comprender de mi mismo lo suficiente como para sentirme cómodo, lo que no quiere decir que vaya a abandonar ningún tipo de búsqueda, uno siempre tiene más cosas para descubrir de sí mismo, pero ese grito que me nacía del pecho, esa angustia que llenaba mi alma ha desaparecido, se fue por el fregadero en cuanto mi mente llego a las conclusiones necesarias.
Y, al encontrar esta paz note que necesitaba expresar, de maneras que no me había permitido expresar, y busque los lugares donde canalizar esta necesidad, y los encontré, y los hice míos, para poder ser dentro de ellos. Y me descubrí haciendo lo que siempre hice, diciendo lo que siempre dije, actuando como siempre actúo.
Asique tengo que cambiar lo que dije: Ahora que me conozco más, descubrí que sigo siendo el mismo… Y me gusta.Dedicado a todos los que estuvieron desde afuera, haciendo fuerza para que lo de adentro se resolviera. Y en especial para Dru, que fue la que más, quizás, dejo en ese proceso…

miércoles, mayo 21

Desvarios impulsivos

Una hoja en blanco pone mi cabeza en movimiento, aun más, porque lamentablemente mi cabeza no ha parado de girar… Un rápido vistazo al pasado hace desfilar en mi memoria caras, situaciones, contactos, tiempos y lugares. Estoy harto de mi pasado, se que es ilógico y estúpido, porque no es algo transmutable, no es algo que pueda cambiar ni elegir, pero me siento harto… harto de las mismas escenas, de nuevos enfoques sobre ellas, de diferentes razonamientos, de darle vueltas al mismo cubo intentando dilucidar algo a través de sus formas, que raramente me resultan sorprendentes.
¿Pero qué soy sin mi pasado? Se que es lo que me transforma en un individuo, es lo que convierte a este individuo, que es uno mas, en el particular personaje que hoy escribe, eso y mis elecciones.
Quizás es que estoy un poco harto de ser yo… no quiero que se me malentienda, no me siento particularmente suicida, ni descontento con mi vida, es solo que me cansa mi metodología de pensamiento, es trabajosa, es desconsiderada y evidentemente quita más de lo que da, mi burocrático cerebro llegó a un punto en el que o lo despido o me convierto en su esclavo. Que irónica verdad, ¿cuántos amos son esclavos de sus sirvientes?
Ahora, llegado a este punto de mi rebuscado razonamiento, (¿Qué más patricida que esto? Toda su existencia se basa en destruir aquello que lo genera, esta predeterminado a desterrar de mi ser el método de pensamiento que uso para desarrollarlo. Triste destino para una idea.) siempre recaigo en lo mismo… ¿Cómo hago para cambiar algo que me compone inherentemente? ¿Que método uso? ¿Como guiar a buen puerto una revolución, un levantamiento contra mi mismo?
Pensás mucho, me dice mi hermana cada tanto, mientras me mira con una mirada triste y afectuosa. Ella es una mujer de hechos, sus decisiones son evaluadas en poco tiempo y puestas en práctica de una manera que me resulta admirable… no desperdicia la fuerza de su empuje en cuestiones que no le parezcan meritorias, ¿será eso? ¿Será una cuestión de buena discriminación? Y entonces no gasta recursos necesarios en innecesarias vueltas…
Pero cuando intento aprender de ella recaigo siempre en lo mismo, termino dándole vuelta a todo, hasta que mi cabeza pide a gritos que pare un poco, y yo no le doy sosiego, porque quiero respuestas!! Quiero esas respuestas que quizás nunca obtenga, hay algunas cosas que quedan para siempre como un “y si…”, no podemos darnos el tiempo de certificar todo. Y aun así siento la necesidad de cerciorarme…
Este escrito no tiene ni pies ni cabeza, lo se. Solo necesitaba escribir. Pero quiero darle un motivo, quiero que tenga mas no sea un párrafo que, al verlo, me resulte satisfactorio.

“La vida me regalo un montón de cosas, algunas supe comprender porque lo hacia, otras no y las eché a perder, disfruto las primeras, pido disculpas por las segundas, aseguro que no fue mala intención, fue desconocimiento, fue indecisión, y prometo, ante mi y ante quien lea esto, que voy a aprender a cerrar puertas, voy a aprender a elegir.”

miércoles, abril 16

La Danza

Uno siempre piensa con todos, pero acalla las voces de aquellos que no tienen injerencia a menos que crea que sus consejos son útiles... mi mente es una compleja danza de un sinnúmero de integrantes, que se turnan para pasar al medio y bailar al ritmo de las palmadas, las arpas, las espadas, y las voces clamorosas del resto de ellos.
“Danza, danza alrededor de la hoguera...”
Los integrantes se van, vuelven, desaparecen, pero siempre bailan, infinitamente, con un ritmo caótico y acompasado, sus tiempos son eternos y sin embargo permanecen las doctrinas del metrónomo arraigadas a su cantar.
Y yo... acá... solo quiero un poco de silencio para mi cansado ser.

jueves, febrero 28

Día de limpieza


La mañana me despertó, tormentosa, anunciaba un día que no iba a ser olvidado, al menos quedaría el recuerdo de lo aprendido. Abrí los ojos y te vi, tan cerrada, tan solitaria, mi mano extendida hacia tu cuerpo inerte, mi pierna sobre vos, y a la vez nuestro contacto era nulo. Como podía ser que, a la vez estemos tan cerca y tan lejos…
Huiste rauda, dejándome oníricamente perdido, y te quedaste conmigo mas que nunca, pensé en vos bajo la lluvia, mientras caminaba hacia mi trabajo, como tus labios saben a veces, como tus curvas reptan desde tus piernas para acabar en el jolgorio de tus clavículas, uniformes, maravillosas. Y me levante con el sonido de un trueno, y ya estaba en el trabajo, los saltos temporales son cada vez mas raros, hoy es un día de estallidos de vida, y aletargados sentidos que despiertan con un sobresalto para luego de un rato, dormirse de vuelta.
Se que al final de este día estaré empapado de la ciclotimia que en este momento me embraga, se que mi cabeza dolerá de sacar ideas y conclusiones, se que mi corazón se sentirá agotado de repetir una y otra vez pasadas experiencias, pero hoy es así, la historia se repite una y otra vez, las gotas caen, mágicas y repetitivas y entro en trance, y dejan el terreno lavado y nuevo, en limpio para mi nuevo transitar por los viejos lugares…
Quiero terminar con esta transición, porque no me deja ni escribir, porque no puedo respirar, hoy te necesito a mi lado, más que de costumbre…

martes, febrero 26

Esa noche magica, atemporal...

La noche que te vi ya no eras la persona que habías sido, y sin embargo aun estaba ahí, debajo de esas capas, de esas barreras, y no pude evitar verla y amarla. Debajo de esas relaciones que dejaste te taparan, de las que aprendiste del dolor, del abandono, de la codicia, del deseo, de las mentiras, y del amor. Ya ni el sensei, ni el hijo de mama, ni el perfecto a deshora, ni la prueba.
Yo estaba abandonado de mi mismo, me había encumbrado a la más estúpida de las cimas, la del desinterés. Revertido ese proceso en un solo segundo, abrí los ojos legañosos y me encandilé. Estremecido todo mi cuerpo me reí nervioso y me aparte un segundo con excusas para tomar posesión nuevamente de mi autocontrol.
Esa noche reconocí tu alma a través de de un fugaz brillo en tus ojos, que corrió a esconderse inmediatamente, la bonita asomaba. Y mi alma se asomo del cuerpo para poder observarte mejor, y no pudo evitar extender sus brazos hacia la tuya, que corrió a contarle a su hermano, cohibida y virginal a su manera, como quinceañera. Y de manera nerviosa entablamos conversación, que paso a ser fluida luego de un hola, que se convirtió en necesaria a los cinco minutos. Se cerraba el círculo a nuestro alrededor, y nosotros, con nuestras miradas perdidas, no nos dábamos cuenta, y mirábamos extrañados como el mundo parecía estar en otra frecuencia. Le gente tardaba siglos en entender lo que intentábamos explicarles, nos miraban con sus cejas levantadas y nosotros reíamos de todo, reí por primera vez en mucho tiempo, reí desde la boca del estomago, reí con los colmillos, reí con las arrugas de mis ojos, y las lágrimas fluyeron en medio de las risas, escapando sin hacerse notar, y te las secabas acabando de reír con la punta de tus uñas.
La noche pasó de punta a punta, la invitación se hizo presente, la lujuria, sin saberlo, trabajaba a favor del universo, para luego quedarse boquiabierta al ver que su presa resultaba inalcanzable, volaba muy alto en ese momento. El cáliz paso de mano en mano, pocos se atrevieron a beber de verdad, pocos querían realmente despertar, y así fue como, cual ronda de payadores, quedamos reducidos a nosotros, solos retrucándonos filosofías, engañándonos las mentes con palabras, esforzando al máximo la comunicación del cuerpo para que se iguale con la otra, la que no notábamos del todo, la que nos generaba la inercia que nos movía a ritmos vertiginosos.
Y el mundo nos cacheteó de vuelta a la realidad, el dios, inconmovible ante las almas perdidas, había seguido su curso, los problemas tocaron mi puerta y los reclamos tocaron la tuya y en un último respiro de vida me exprese con todo lo que podía decir, con todo lo que podías entender, y en una sola palabra entregue un pedazo de mi, sin saberlo o a conciencia, no importa, me permití permitirme, sin miramientos, mi amor, me volví mas tuyo de lo que podía llegar a pensar, mi boca, sedienta y satisfecha de beber el aire, reseca de la risa y de las palabras estando deseosa de seguir hablándote, junto con mis ojos que se encontraban tan llenos de vos que me estallaban de felicidad, articulé… GRACIAS... marcando el futuro a fuego, desviando el curso del destino de maneras impensadas y paradójicas, y el mundo se quedó boquiabierto al vernos, puros e irreales, familiares en planos que no conocíamos, y murió de envidia, porque, desacostumbrado, moría de amor…

viernes, febrero 1

Diálogo con mi ser...

...Y cuando se hizo grande, su padre le dijo:
-Hijo mío, no todos nacen con alas. Y si bien es cierto que no tienes obligación de volar, opino que sería penoso que te limitaras a caminar teniendo las alas que el buen Dios te ha dado.
-Pero yo no sé volar – contestó el hijo.
-Ven – dijo el padre.
Lo tomó de la mano y caminando lo llevó al borde del abismo en la montaña.
-Ves hijo, este es el vacío. Cuando quieras podrás volar. Sólo debes pararte aquí, respirar profundo, y saltar al abismo. Una vez en el aire extenderás las alas y volarás...
El hijo dudó.
-¿Y si me caigo?
-Aunque te caigas no morirás, sólo algunos machucones que harán más fuerte para el siguiente intento –contestó el padre.
El hijo volvió al pueblo, a sus amigos, a sus pares, a sus compañeros con los que había caminado toda su vida.
Los más pequeños de mente dijeron:
-¿Estás loco?
-¿Para qué?
-Tu padre está delirando...
-¿Qué vas a buscar volando?
-¿Por qué no te dejas de pavadas?
-Y además, ¿quién necesita?
Los más lúcidos también sentían miedo:
-¿Será cierto?
-¿No será peligroso?
-¿Por qué no empiezas despacio?
-En todo caso, prueba tirarte desde una escalera.
-...O desde la copa de un árbol, pero... ¿desde la cima?
El joven escuchó el consejo de quienes lo querían.
Subió a la copa de un árbol y con coraje saltó...
Desplegó sus alas.
Las agitó en el aire con todas sus fuerzas... pero igual... se precipitó a tierra...
Con un gran chichón en la frente se cruzó con su padre:
-¡Me mentiste! No puedo volar. Probé, y ¡mira el golpe que me di!. No soy como tú. Mis alas son de adorno... – lloriqueó.
-Hijo mío – dijo el padre – Para volar hay que crear el espacio de aire libre necesario para que las alas se desplieguen.
Es como tirarse en un paracaídas... necesitas cierta altura antes de saltar.
Para aprender a volar siempre hay que empezar corriendo un riesgo.
Si uno no quiere correr riesgos, lo mejor será resignarse y seguir caminando como siempre.

martes, enero 8

Y las voces resonaban en mis oídos… “Serpiente”… y me visitaba incorpórea a la noche para buscar lo que siempre obtenía, encontrandome despierto como nunca antes… "¿Que hacés?" Preguntó. “Vivo acá.” contesté sin entender la pregunta, y empezó la lucha que no esperaba, con el resultado que esperaba en el amanecer… su carcajada.
“Serpiente” nuevamente escuché. Y dos lágrimas cayeron en mis comisuras.
“Serpiente” y los dedos se movieron vertiginosos sobre el teclado.
“Serpiente” y mi pulgada creció hasta convertirse en todo mi ser, adolorido pero auténtico, cansado pero decidido…
Esta es mi última batalla de este tipo, jamás las permitiré de vuelta, jamás volveré a luchar para demostrar, quien no entienda, que se quede atrás, quien no quiera, que se aleje, quien no se atreva, que baile solo…

jueves, enero 3

Two headed

¿Será que recorremos el camino de la vida con el único propósito de encontrar a esa persona que nos complemente? Es quizás que los seres humanos somos, como dice no recuerdo que mitología, en realidad un ser de dos cuerpos y de tres sexos, un ser hombre-mujer, otro hombre-hombre, y un ultimo mujer-mujer, aquellos que no se por qué plan maligno, no se por qué designio fue cercenado, dividido y dispersado para que les fuera muy difícil encontrarse… entonces en nuestra media existencia, inconscientemente sabemos que nos falta algo, algo que nos deja parcialmente paralizados, y, cual bote de un solo remo, nos movemos de manera inconstante y errática, casi en círculos, desesperadamente tratando de salir de esta situación. Y observamos a las personas que, en esta situación rondan a nuestro alrededor, y nos comparamos las cicatrices pensando [¡¡¡Quizás es ella/el!!! ¡¡¡Quizás por fin te encontré!!!] y en lo profundo de esta comparación nos sentimos mas cerca de algunas, mas distantes de otras, cuasi-compatibles o incompatibles. Y, para salir un poco de lo abstracto, besamos, amamos, abrazamos, nos entregamos, intentamos con todas las fuerzas que no suceda nada que nos declare que “no”… que una vez más estamos errados.
Que triste que suena entregarse a un objetivo vitalicio que en algún momento teníamos de manera natural. Porque, si ese es nuestro objetivo ahora, en algún momento tuvimos otros, cuando estábamos unidos, mi vida.
Y ocurre que, luego de tantas decepciones, luego de tantos ángeles que nos hicieron callar al reencarnar, sellando nuestras bocas con un dedo, quizás estemos tan diferentes de cuando estábamos unidos, que no nos reconozcamos, y seas una más de esas personas que pasan a mi lado y que yo no apruebo, porque como diría Penélope “no era así su cara ni su piel, no eres quien yo espero…”, y remate mi desacierto con una mirada de desaprobación hacia esa persona que, de una manera u otra mostró la hilacha.
Sabemos que la vida nos presenta las cosas interminable cantidad de veces hasta que logramos aprenderlas, y te me cruzarás miles, millones de veces hasta que te reconozca, hasta que te comprenda, hasta que reaccione a lo que muy dentro mío me grita “Aquí está.”. ¿Podremos entonces volver a lo que hacíamos antes del desgarro? ¿Y qué era lo que hacíamos? ¿Y estoy dispuesto a continuarlo?
Podría ocurrir también, que estemos tan cansados de decepciones que ya no nos prestemos al juego de “comparar nuestras cicatrices”, y las cubramos y solo nos relacionemos desde otros puntos, solo busquemos el contacto sexual ocasional en algún burdel, o en algún lugar apartado de nuestra realidad, de nuestra conciencia, en el cual nos hallaremos alcoholizados o dopados. Y nuestra existencia se reduzca a girar y girar en el lago, con nuestro único remo, con nuestra esencia disminuida, acaso ignorando que la persona que tenemos al lado es nuestra mitad y la dejemos irse, la echemos incluso.
O que, desilusionados, concibamos la vida como “aquella fiesta a la que nadie se ha molestado en invitarme” y nos cerremos convirtiéndonos en ermitaños de nuestro propio cuerpo, de nuestra propia alma.
Y resulta tan triste que observe hacia atrás y piense… quizás sos vos, o vos, o vos… y mire luego hacia delante pensando que, si te crucé una vez, lo haré otra, y entonces, solo entonces, espero estar preparado para reconocerte, para pensar que sos esa persona que es la mitad de mi, para completarme, y que te completes, y buscar juntos lo que en realidad tenemos que hacer acá…

Eso claro, si es cierto que existís, si es cierto que me faltas, si aquellas antiguas personas tenían razón…

domingo, agosto 19

Conmigo

Se levanto una mañana, quiso esa vez besarte con un buenos días, fétidamente, con su amor mañanero.
Disfrutando de antemano el placer de prepararte un desayuno liviano, como siempre se lo pedías, dispuesto a enmendar lo que le reprochabas hacía semanas, esa falta de atención casi desdeñosa.
Sabiendo que era necesario encontrarte esa mañana, te buscó con fervor, como en un juego al principio, desesperado luego.
No halló tus cosas, no comprendió hasta entonces que ya era tarde, que esa mañana, ya estabas conmigo.

Mirandote...

Hoy es uno de esos días, en donde el mundo parece girar sin mí... Como si fuera un organismo viviente que me aparta, me repele. Es, quizás, mejor que lo haga, no se si el mundo hoy no está preparado para mi o si soy yo el que no estoy preparado para el mundo; sin importar cual sea la razón, creo que no funcionaríamos juntos; un reloj con piezas de más, nunca marcando la hora correcta.
Y me siento a mirarte, o a imaginarme mirándote, sabiendo que sos parte de ese todo, sabiendo que vos también me apartas, me repelés.

lunes, agosto 13

Lluvia, llevame.

Dejame estar abajo tuyo, llevame a la insensibilidad, mojame, enfriame, quita la necesidad de mi, no quiero sentir su roce en mis labios, no quiero ansiar su calor en la yema de mis dedos, no quiero que mis pensamientos vuelvan a lo mismo, sus ojos, sus ojos, sus ojos... No me sirve que me digan que lo siente, no me sirve que, fijos en mi, me digan que no lo quiere, que no es lo que desearía, no me sirve que me expresen todo lo que podría darme.
Empapame los labios, callalos, que no lo noten, hacelos callar que ya no puedo oírlos, ya no me hagas oír más... Enturbiame los ojos con tus gotas, no quiero leer, no quiero leer la verdad, no quiero mirar la verdad, no quiero saber mas de lo que me expresan sus palabras, no quiero comprender mas allá de lo que me demuestran sus actos...
Hace ecos con tus gotas!!!! Enloqueceme los sentidos!!! Llevame a sentir tanto que no tenga que sentir mas, que no comprenda, enloqueceme con tu toque!!!! Irracionalizá mis ideas, convertime en un idiota, no quiero entender!!!! Encegueceme, ensordeseme, callame, solo que hacelo ahora... no me hagas esperar más, por favor, desconectame de mí...

viernes, julio 13

México allá vamos!

Quiero que te lleves de mí, lo que ya tenés, aquello que no sabes que tenés, todo lo que intenté darte, los abrazos que pensaba guardarte para cuando vuelvas, las palabras que no voy a pronunciar, las miradas que te tengo reservadas, algún que otro enojo sinsentido, mis lágrimas, que son, como sabes, mías y tuyas, mis apreciaciones de la vida, para que, con vos, aprendan un poco mas y crezcan, las de la muerte también, por qué no, una parte de mis emociones mas fuertes, así las sacas a ventilar en lo alto de alguna pirámide sin vergüenza, porque después de todo no son tuyas, mi miedo a perderte, porque acá me va a doler, y si lo tenés vos, quizás te haga recordar todo lo que sos para mi, pero por sobre todo quiero que te lleves esa partecita de mi alma que tenés desde el año pasado, así, si te preguntan por qué hablas sola dirás “Hablo con un amigo de Argentina”, y así también cuando me cuelgue pensando en vos y me lo recriminen pueda decir, “Es que estaba en México, perdonen”.

Esta despedida es dulce, es necesaria, y, en realidad, no es ni como mucho una despedida, entonces, dejame decirte, nos vemos en México!

jueves, julio 12

El vuelo de Belgarion


Una figura oscura sobrevolaba los cielos nocturnos, sin rumbo, sin sentido más que el de pensar, reflexionar acerca de su identidad. ¿Pero qué era la identidad en una sociedad de colectivos, de grupos sin expectativas más que las de hacer lo que deben, de una raza que había sido desde siempre manejada como un solo individuo con su cuerpo, sus extremidades y su cabeza perfectamente diferenciados, donde la inventiva no tenía lugar, ni aun para progresar, donde lo nuevo era repudiado?
Poco entendible que su raza se hubiera olvidado de volar, de cambiar...
Y sin embargo pertenecía a ellos, a eso, no podía negarlo y se encontraba unido y separado a eso que repudiaba y amaba, eso que había cambiado por lo nuevo, lo distinto, viejos prejuicios lo hacían infravalorar su elección, y lloraba...
La furia encendió en sus ojos las facultades que tanto le había costado dominar, y que aún no hacía del todo bien, aquello que le valió el exilio, la defenestración social; los recuerdos le dieron a su cuerpo la dureza del metal junto con su pesadez, sus plumas se tornaron metalizadas y resultaron inútiles para volar. Aún no lograba controlar más de un elemento a la vez… y empezó a caer…
Tuvo que forzar a su mente a volver a la calma hasta encontrar un escarpado risco donde estremecer su frustración, su dolor, su ira… Lloró nubes enteras de lluvia, gritó ráfagas y ráfagas de odio, pulverizó pilas de rocosa frustración y expulsó llamaradas de ira, hasta quedar agotado hasta los huesos, que se pagaban la indecisión teniendo una confusa esencia entre los elementos. Se recostó, no siendo aún él mismo, ni nada en particular, sino una mezcla de todo, siendo uno con su entorno, compartiendo su sustancia, y soñó…